BLANCO



Hola a tod@s!!

Qué tal va todo¿? Espero que bien, a pesar de que el frío y la lluvia hayan llegado ya para quedarse jeje. Últimamente he estado ocupada por trabajo, disfrutando de las vacaciones y preparando pedidos para las cantineras, como habréis podido ver en las fotos que he subido en Facebook. Estar con trabajos que hacer siempre es señal de que las cosas marchan bien!

El post de hoy tiene como protagonista un elemento que utilizamos a menudo para cocinar, hacer alguna manualidad o que encontramos en la costa, ese elemento es la sal. Y es que el pasado agosto, aproveché uno de mis días libres para, cámara réflex en mano, visitar el Valle Salado de Añana (Álava). Desde hacía tiempo me habían hablado muy bien del lugar, y lo cierto es que el viaje y el fuerte calor sufrido aquel día merecieron la pena.

Fui con mi familia e hicimos el recorrido completo, todo estaba cubierto de sal, hasta las cubiertas de madera. Parecía un paisaje invernal, aunque estuviésemos en pleno verano, fue un poco contradictorio, pero precioso. Durante la ruta, nos explicaron la historia de los salineros, el proceso que se seguía para sacar la sal, pudimos coger una flor de sal durante un instante...y concluímos dándonos un baño salado para las piernas y los brazos, perfecto para curar posibles heridas y buena para la circulación sanguínea.

Como he comentado en líneas anteriores, me llevé la cámara réflex para capturar los momentos de la visita. Una de mis mayores aficiones es viajar, esa sensación de conocer lugares nuevos, capturar momentos para el recuerdo y luego compartirlos es gratificante. Disfruto mucho sacando esas fotografías y que, con el paso del tiempo, me pongo a verlas y a recordar esos pequeños momentos que te marcan y que te encantaría volver a repetir. Aquí va el pequeño reportaje que realicé.

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Qué os han parecido¿? Espero que os hayan gustado!! :-) Concluyo este post animándoos a visitarlo, a probar esos baños y a llevaros algún que otro frasco de sal. Sal del sabor que queráis: de aceitunas, a la pimienta negra, al vino tinto, a las hierbas provenzales...y hasta de curry! Como lo leeís, sabores que no os imaginaís, los podéis encontrar.

¡Hasta la próxima!